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lunes, 13 de julio de 2015

SOLARIS


                

Querido Chris, no culpes a tus dos colegas, el científico y el cibernético,
el joven frío y el viejo frenético,
no los acuses de haber hallado la fórmula que derogue mi inmortalidad,
el palo en la rueda de mis reencarnaciones en una Harey fantasmal,
no los culpes a ellos aunque denigren mi virtuosa virtualidad
ni mucho menos a ti que dices amarme,
no sufras, según ellos tampoco yo lo haré,
la herida será apenas un destello y una ráfaga,
la estela de una estrella y la nada: me succionará el vacío,
como una lágrima seca o una gota de rocío
que en la Tierra se evapora de una brizna de hierba,
y de algún modo ya tengo práctica,
pero la otra vez que me suicidé fue para dañarte
mientras que ahora lo haré por tu bien,
para que escapes de mi encantamiento ciego de gravedad cero:
soy tu anhelo y tu engaño,
tu espejo y un espejismo del remordimiento,
tu tormento, tu sufrimiento,
un fantoche de tu fantasía, un marioneta de tu memoria,
una materialización de tu mente,
una proyección en el cine de tu subconsciente,
que si me llevas a la Tierra se escindiría en una cadena de neutrones,
no teníamos futuro, ni pasado, ni recuerdos comunes,
porque epiléptica, amnésica, ni sé cómo he llegado aquí, a Solaris,
soy carne sin memoria, forma sin fondo, no sé quién soy,
si una muñeca o tu pesadilla, Chris,
si Harey y a la vez otra, y hasta tengo celos de mí,
de la primera Harey que en la Tierra fui o no fui,
y nostalgia de nada, de un planeta que no recuerdo ni quizás conocí,
solo sé que te he buscado a través del espacio sordo y el tiempo hermético
hasta encontrarte en el clamor de esta luz ámbar, en este silencio ocre,
en este planeta de dos soles que parecen efectos especiales,
en un ámbito de resplandores luminiscentes, iridiscentes,
en este mundo protoplasmático, fantástico, un mar inteligente, ondulante,
que como un artista crea formas cambiantes,
y del que me hubiera gustado que nos fugáramos a la Tierra como amantes
(ojalá hubiera conocido los árboles y la nieve, los rascacielos, las artes),
porque tanto amor y dolor casi me han hecho humana en Solaris,
parecida a ti, Chris,
(solo me ha faltado aprender a dormir)
hasta que el suicidio me haga una mujer completa,
antes de encontrarte solo era una figura tejida de niebla,
huérfana de ti, la doble de tu Harey,
su copia aquí, en Solaris,
donde como ella y yo todo es idéntico y distinto,
la autómata que alguien creó para asustarte o quizá complacerte
porque ignora que los humanos no pueden enfrentarse a sus espectros,
pero te compadeciste de mi desamparo, de mi vacío,
de mi materia de nada, desleída, de mi memoria nublada,
de mi imperfección casi humana,
de mi ignorancia (no sé quién soy ni adónde voy, ¿tú sí, Chris?),
de mi complejo de culpa por ser un fantasma, por defraudarte,
y me amaste porque comprendiste
que solo existiría mientras me pensaras
y soñaste con llevarme contigo a tu planeta,
ojalá hubiera conocido las rosas y las yeguas, los estadios, los escenarios,
pero tenía que dejarte, lejos de Solaris me hubiera evaporado en tus brazos
como ahora a las piadosas armas de tus colegas,
como una perfección que al consumarse sufre el germen de su destrucción,
no puedo existir lejos de este planeta para mí plano y aburrido
como una novela de ciencia ficción,
y por tu bien tengo que dejarte, desaparecerme,
soy tu culpa y tu castigo,
tu deseo y tu miedo,
tu proyección, tu frustración,
tu quimera y tu vergüenza,
porque la primera Harey se mató en la Tierra por tu culpa,
quizá por eso conmigo has sigo generoso
y me has querido pese a que soy tu mala conciencia, tu peor recuerdo,
una parodia de tu drama que al principio te repugnaba,
sí, Chris, sé que yo te daba asco,
también tú has cambiado, en la Tierra eras brusco,
puede que tampoco tú seas ya solo tú,
y en el inhumano Solaris todos nos volvemos humanos,
quédate tranquilo, no culpes a tus colegas ni a ti mismo,
solo a la antigua Harey, a la real,
ya que quizá también para parecerse más a ella se suicide la virtual.
                             

                      

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