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lunes, 16 de marzo de 2015

GERTRUD


                  

Gertrud, ¿por qué nos dejaste para quedarte sola?
Gertrud, eterna novia de espejos y reflejos,
la de pupilas de hielo y sangre de fuego,
nunca olvidaremos tu sonrisa triste como ventanas en invierno,
tu mirada incrédula de bujía al alba,
tu pena congénita como la nostalgia a la primavera,
creíste que nada eras para nosotros si no lo eras todo,
la nube y el cielo, el rocío y la luna, la boca y el beso,
Gertrud, como una diosa adorable e insaciable,
clara y turbia, ardiente y elegante,
nos miras desde la fría lejanía de tu orgullo,
¿por qué me dejaste a mí, el honorable Gustav Kanning,
el pragmático político que no dormía de amor por ti,
fanático del poder y de la fama, de la gloria y de mi nombre,
que hasta entonces devaluaba la moneda y los sentimientos,
y luego hubiera aceptado compartirte con tus favoritos,
por qué, Gertrud, si tus palabras me laten en la sangre
y en tu silencio oigo murmurar el tiempo?
Gertrud, ¿por qué nos dejaste a todos para quedarte sola?
Gertrud, adicta a la morfina del amor, al vino de las promesas,
la de voz de arroyo y dedos de ceniza,
nunca olvidaremos tus ojos empañados como la adolescencia,
tu piel fluida de orquídea contra el cristal del invernadero,
tu amor auténtico como un asesinato,
Gertrud, te entregaste a cada uno para tenernos y sacrificarnos
como a una diosa sedienta de la sangre del sexo,
para ti el amor no es nada si no lo es todo,
la copa y los labios, la flecha y la diana, la piel y la mano,
nos miras desde la indiferencia de tu blanca soledad,
¿por qué me dejaste a mí, Gabriel Lidman, poeta de poetas,
el forjador del amor en la fragua de nuestra férrea lengua,
sentimental y visceral, como tú carnal y espiritual,
siempre joven, disecado por el arte de la palabra
(los poetas nunca morimos porque ya estamos muertos),
por qué, Gertrud, si mi pulso murmura tu nombre
y desde el sur mi corazón te llama cada noche?
Gertrud, ¿por qué nos dejaste a todos para quedarte sola?
Gertrud, tú que pierdes las miradas de tus amantes
para no encontrarlas aunque brillen en la noche,
tu amor purifica los genitales en manantiales azules,
enemiga de la risa y como una amante celosa de nuestro talento,
nunca olvidaremos tu presencia de madre recién muerta,
tu mirada muda como una tormenta al otro lado de la infancia,
tu juventud pura como invierno, Gertrud,
prefieres la nada si no lo puedes tener todo,
la noche y el día, el sol y la flor, el viento y el junco,
nos miras desde el calvero del dolor del amor,
Gertrud, ¿por qué nos dejaste a todos para estar sola
si ardemos en la llama de tu altar,
si para nosotros tu amor lo es todo o no vale un beso,
si somos guardianes de tus alegrías, retadores de tu tristeza,
si eres nuestro ideal, nuestro sueño, Gertrud,
todo y nada? 
                    

                                                                                                                                              

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