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lunes, 4 de mayo de 2015

PERSONA


                  

Lisa, me encomendaron hablarle a tu silencio, atender a tu indiferencia,
cuidar de ti, una actriz que estaba muda y fría como una lápida,
la enfermera se presentó como Alma, era torpemente joven, simple,
alegre como yo cuando no me había hallado una máscara bajo la máscara,
eras una paciente fuerte, inteligente, y temí a tu silencio de hierro,
intuí que voluntariamente te habías retirado de la escena de la vida,
todos me escrutaban, espectadores y vecinos, los críticos y los amigos,
estaba harta de que cada gesto estuviese previsto, cada diálogo escrito,
te miraba y admiraba, cuando actuabas te desbordabas en todas las mujeres,
tenías un marido ciego y un hijo rubio que se parecería al que yo tendría,
Alma me gustó, su compañía era redonda y cálida como la de un perro,
y le encantaba que la acariciase con los ojos y la mirase con las manos,
creía que solo estabas interpretando otro papel, el de enferma,
y disfruté actuando contigo en el radiante escenario de la playa,
me sentó bien escuchar las voces del mar, la risa del sol, a Alma,
pude estudiarla para componer cierto personaje de un film de Bergman,
me halagaba que como una psiquiatra escucharas mis confesiones,
que en la orilla rompían contra las rocas de tu silencio,
me desnudó secretos de amores y desamores, de su adulterio y un aborto
que como de un parásito le libró del horror de tener un hijo,
fumamos, bebimos, reímos, nos palpamos el pensamiento,
nos fundimos en una sombra, en la silueta de una mujer bella y sabia,
y cuando me hablaste y en sueños nos abrazamos como hermanas
y nos identificamos y reconocimos en el espejo de la noche,
Alma creyó que ella, una enfermera, podría convertirse en mí
igual que en la película yo me convertiré en ella,
luego volviste a petrificarte en tu silencio,
negaste haberme dicho ninguna caricia ni tocado con ninguna palabra,
profanando mi carta Alma leyó que le estudiaba expresiones y ademanes,
que solo era una figurante en la tragedia de mi vida,
como a un cordero en tu matadero degollaste mi confianza
y bebiste de mi sangre para alimentar a tu personaje,
se ofendió de que yo no aceptara el pan de su simpleza,
bajo su mente cristalina no pasan monstruosas sombras,
no volverás a besarme, enemiga, tienes la saliva venenosa
y el gusano del análisis te carcome la nuez de cerebro,
Alma sabe que actúo ante mí misma y quiere que ahogue
a la fingidora que calla por la boca de mi máscara,
te maquillas hasta el sueño, te perfumas las lágrimas,
ni en las pesadillas dejas de vigilarte como a una pupila,
le enseñaré que los besos son de mentira y las palabras imitadas,
que los sentimientos se impostan y las esperanzas se defraudan,
no soy como tú, somos iguales,
me parezco a ti, la cara es máscara y la máscara cara,
nuestros rostros se superponen,
todos actuamos, tu recuerdo será una cicatriz,
volveré a mi papel de esposa y madre, de actriz.      


                      

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