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sábado, 17 de octubre de 2015

DOS EN LA CARRETERA




                           

Frank, ¿aquel descapotable tan inflamable ardió al fuego de nuestra pasión?
Joanna, el día que nos conocimos me llevaba un tractor, no un camión.

A veces me parece que enamorarme de ti fue peor que contraer la varicela,
cuando te ponías sarcástica al menos no repetías la misma cantinela.

David sorprendió  mi fidelidad en las sábanas frías de un hotel de montaña,
no me estrujarás la verdad con mentiras: nunca hubo ninguna rubia.

¿Te parecí una provinciana britana como decía aquella niña tan pesada?
Francia, país del amor, era nuestro destino y sus carreteras nuestra patria.
                
Pobres y jóvenes el sol y el mar nos gritaron el goce de amar,
te quejas de mi trabajo, pero no del Jaguar, de las perlas, del caviar.

Qué feliz era nuestra hambre y sufrir el calambre de las cosquillas,
sí, creo que nuestra primera pelea se coció con un huevo pasado por agua.

En la cama veo fantasmas de otras si fantaseas que no lo haces con Joanna,
una noche tan apasionada como si una locomotora descarrilara en la cama.

¿No querías tener hijos para seguir mirándote en el espejo de de ti mismo?
Sé que te haces la indispensable, pero gracias por encontrarme el pasaporte.

Fui yo la que mostró tu arte a nuestro mecenas, Maurice Dalbert,
tu impaciencia y mi egoísmo casi se divorciaron en Saint Tropez.

¿Fue en Nantes donde como a un perro me abandonaste haciendo autostop?
Tanto criticarlos y acabamos siendo otra pareja que se aburre del amor.

Los matrimonios son como los coches: ilusionan, se averían y devalúan,
supe que te quería removiendo mi tedio en el café caliente del deseo.

Si alguien rastreara nuestro amor, trazaría un mapa de Francia,
flamantes, todos los coches que hemos tenido desfilan por mi nostalgia.

La cena estaba incluida en el alojamiento y los mosquitos eran afrodisíacos,
he leído que después de las vacaciones suben las estadísticas de divorcio.

Nostálgica y contradictoria,  adoro ir marcha atrás y en dirección contraria,
conmigo siempre has estado segura, nunca tomo una dirección prohibida.

Frank, a nuestra edad la unión es un viaje con seguro a la comprensión,
la confianza, Joanna, es una carretera con curvas, discontinua pero segura.

Al norte de la pasión nos confortará el lento ocaso del sol de medianoche,
al sur de la juventud esperan la plenitud de nuestra hija, la última noche.
  



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