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miércoles, 19 de junio de 2013

LA FIERA DE MI NIÑA




                  

Del poco tiempo que lleva en EEUU lo que más le ha gustado ha sido el delicioso sabor de los patos, las gallinas y hasta el cisne que pudo devorar después de que Susan embistiera con su deportivo a la camioneta de la granja agrícola. A los humanos Nueva York les parece una ciudad frenética, pero mucho más lo era el lugar de donde él procedía, la selva del Amazonas, donde lo había cazado Mark, el hermano de Susan, que se lo había enviado a ella después de ser amestrado y convertido en un manso leopardo aficionado a la música ligera. Ya apenas echa de menos la jungla, aunque allí la vida fulguraba bella y rauda como un relámpago: un golpe de viento con el rastro de un ciervo, una jadeante carrera, el vértigo del ansia y la vorágine de sangre.

En Nueva York es Susan quien más se parece a una fiera. Voltea las más simples situaciones, revoluciona la vida y libera de la realidad una fuerza centrífuga que desata en torno a ella un remolino de equívocos y confusiones. Allá donde vaya parece precederla un torbellino de nervios que todo lo arrolla a su paso, es una joven rodeada de piernas y brazos. Por lo demás, se trata de una frívola y veleidosa heredera que ahora se ha encaprichado de David, ese contrito y despistado paleontólogo.

Lo conoció ayer y ya está haciendo todo lo posible para boicotear su boda con la secretaria del museo, prevista para hoy mismo. Baby, el leopardo, estaba hecho a la promiscuidad selvática y a los devaneos de las clientes con los guías de caza, pero nunca ha visto a ninguna fiera tan implacable como Susan, cercando a David con su palabrería, promoviendo en torno a él un remolino de accidentes que lo desvíen de su camino. ¡Parece azuzar contra su tranquilidad a todos los imprevistos del mundo!

Por cierta conversación telefónica con una amiga, Baby supo cómo la víspera se las había arreglado para sacarlo de quicio y colocarlo en una situación insostenible respecto a Mr. Peabody, el abogado de la benefactora que pensaba donar un millón de dólares al museo si su asesor aprobaba el carácter de David.  Susan arruinó la partida de golf de David con Peabody, lo obligó a una salida poco airosa del club –rasgados los faldones traseros de sus respectivos atuendos- y por la noche hasta lo hizo pasar por vándalo cuando fue ella quien hizo blanco en la cabeza del abogado mientras intentaba llamar su atención lanzando piedrecitas al cristal de su dormitorio.

No se necesita ser un astuto leopardo como Baby para saber que ella pretende embrollar a David en una madeja de equívocos, enredarlo en su trama de discusiones para evitar que acuda a su cita en el altar. Y alguien tan ensimismado y torpe como él resulta su víctima ideal; proclive a todo tipo de accidentes, amigo del yerro y del suelo, inadecuado a la vida, está más condenado –piensa Baby- que un mal tirador ante cualquiera de sus congéneres.

Para atrerlo a su apartamento, esta mañana Susan simuló ante David que le atacaba el leopardo, y él llegó apurado con su hueso de brontosaurio bajo el brazo. Aunque se casaba pocas horas después, ella se las arregló para arrastrarlo aquí, a la mansión campestre de su tía en Conneticut. En el trayecto Baby se ha deleitado con su banquete de volatería. Y ahora, en el establo, mientras devora su ración de solomillo, George, el perro del que se ha hecho íntimo, le cuenta cómo Susan ha enviado el traje de David a la tintorería mientras se duchaba y aprovechando que se ha enfundado en un salto de cama lo hace pasar por chiflado ante su tía, que ha resultado ser la mecenas del millón de dólares. Y para colmo el perro, aliado de Susan, le ha robado su preciado hueso de dinosaurio. Todo parece conjurarse contra el matrimonio de David.

En un rugido Baby da a entender que las irregularidades de los caracteres de ambos están predestinados a ajustarse, verlo todo al revés los hace complementarios y de todos modos Susan es una fiera que nunca dejará escapar a su presa.            
                                                                                           

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